Día tres: Militarismo, régimen heterosexual y prácticas de resistencia

El último eje fue Militarismo, régimen heterosexual y prácticas de resistencia. Abya Yala es una tierra largamente herida donde los costos de las guerras y el saqueo lo hemos pagado las mujeres. Nuestros cuerpos son invadidos, usurpados, Nuestros territorios sufren la embestida de los intereses del capitalismo trasnacional: las mineras y otras industrias energéticas tienen sus propios cuerpos armados. Los Estados Unidos propalan con mayor intensidad el discurso de la seguridad en aras de combatir el narcotráfico que ellos mismos alientan y mantienen en una muy productiva prohibición.

Los cuerpos armados reclutan a los varones de nuestros pueblos. En las ciudades la desconfianza es contra los cuerpos racializados: desconfiamos de nosotras y nosotros mismos. la vorágine de las guerras demanda cada vez más personal armado y se reclutan a la fuerza negros, indígenas y mestizos precarizados. Mientras todo esto pasa, son las mujeres quienes paren, apoyan y después lloran los muertos. Nuestros cuerpos también son territorio en disputa, a través de ellos quienes hacen la guerra miden su capacidad de destrucción y avasallamiento. La violencia equiparada a la sexualidad, de manera que no importa si es el soldado que llega a desplazar un territorio, un narco buscando ampliar sus rutas o un guerrillero luchando por la libertad del pueblo; compañero de armas o enemigo, los hombres pretenden ejercer poder y violencia contra nosotras. Nuestros cuerpos: reglamentados por las instituciones que promueven la violencia: la iglesia, el Estado, el lenguaje (tan lleno de palabras que remiten a jerarquías, grados militares y violencia armada), los símbolos fálicos cada vez más explícitos entre la relación formal entre un pene y un fusil. Ojivas nucleares para amordazar nuestras libertades.

A las lesbianas de las comunidades rurales y los barrios marginales (reconociéndose a sí mismas como tales o sólo ejerciendo su sexualidad con otras mujeres), la militarización ha ofrecido una salida dolorosa y falaz: es tan fácil masculinizarse cuando se entra a un cuerpo armado. Es mucho más sencillo relacionarse con mujeres porque los valores son los de la heteronormatividad equiparan lo masculino al valor y la violencia. Mujeres agrediendo mujeres, volviéndose contra sí mismas.
Para nosotras, las lesbianas feministas del Abya Yala, la violencia no es la respuesta. La carrera armamentista sólo habla de usurpar cuerpos y nosotras aspiramos a la alegría y la libertad. Queremos atravesar las calles, barrios y plazas sin miedo, sin armas acechando a la vuelta de la esquina, pretendiendo marcar cuál es nuestro lugar en la matriz de opresiones. Sabemos que la lucha de los pueblos es la nuestra propia, que en nosotras residen las claves: recuperación de los conocimientos ancestrales, economía autónoma y autoconsumo, autodefensa feminista. Complejización de nuestra lectura de las realidades desde una óptica antirracista y descolonial. Hacer pues uso del amor y la palabra, de las emociones y las complicidades rabiosas entre nosotras y con todas las mujeres.

Día dos: racismo y régimen heterosexual

Hoy trabajamos el subeje racismo y régimen heterosexual. Durante el día estuvimos compartiendo cómo las diferentes opresiones atraviesan nuestros cuerpos. Hacer este ejercicio introspectivo nunca es sencillo: muchos son los dolores históricos acumulados y también, los silencios que no atinamos a romper.

Para la gran mayoría, trabajar la representación escénica de nuestras vivencias como mujeres racializadas fue una oportunidad para aportar desde las emociones a la construcción de conocimiento; las emociones desplazadas por el pensamiento occidental en la construcción de los saberes.

Como lesbianas feministas sabemos que el régimen heterosexual actúa en conjunto con el racismo clasificando nuestros cuerpos. En esta realidad del Abya Yala, la colonialidad permea nuestros cuerpos y nos adscribe en distintos lugares de opresión los cuales es difícil atreverse a mirar, aceptarlos y transformar en práctica cotidiana su deconstrucción. La constante pregunta es si estamos en la disposición de trabajar nuestros lugares de privilegio y también, a hacerlo desde la conciencia de racializadas.  ¿Cuántas de nosotras incurren también en la exotización del deseo? ¿Cuántas estamos transformando día con día la manera en que nos relacionamos con las otras? ¿Somos conscientes de las prácticas lingüísticas, sociales y culturales que contienen racismo explícito o implícito?

Cada una de las representaciones contuvo desde humor fársico hasta performance sin diálogos, pero todos y cada uno fueron una muestra de ingenio y se notaba la preocupación profunda por deconstruirnos. Las escenas retrataron el racismo internalizado y se constituyeron en una evidencia vivida en carne propia de lo que estamos tratando: entre nosotras también existe el racismo, la orientación exotizante de los deseos y el desconocimiento de los lugares de opresión que atraviesan a la otra. El ejercicio implicó una oportunidad para conocernos, para trabajar juntas en estas preocupaciones, para dejar en claro que  en este camino quedan muchos dolores históricos por solventar. Quedan también muchas luchas frontales contra la blanca del espejo, quedan frente a nosotras los amaneceres de la libertad.

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primer día: las políticas neo-liberales y neo-coloniales y el régimen heterosexual

Llegamos hoy al lugar del aquelarre donde trenzaremos nuestras miradas, deseos y luchas. Encontramos un clima lluvioso pero nuestro ánimo no decayó y nos dimos cita en la plenaria inaugural. Abrimos con el subeje temático Las políticas neoliberales y neocoloniales en el régimen heterosexual.

Encontramos que la colonialidad jerarquiza los cuerpos colocando al varón blanco en la cima y a partir de ellos desgranando al resto en distintos lugares de opresión. Los nuestros, los de las lesbianas que resisten la heteronormatividad, son cuerpos marginales. Esto se complejiza cuando hablamos de sujetas racializadas con diferencias de clase entre ellas ¿Denunciamos al régimen heterosexual en nuestra práctica lésbica? ¿Estamos o no de acuerdo en que en el neoliberalismo se pretende la uniformidad de los cuerpos para el consumo? ¿Cómo transformaremos nuestras estéticas?

Las lesbofeministas de Abya Yala estamos en marcha. Empezamos con la energía a tope para ir avanzando juntas en la deconstrucción en nuestros cuerpos de la colonialidad y el neolibealismo. Vamos, vamos todas caminando la senda de las rebeliones.Sel XFLAC web VIERNES-48 Sel XFLAC web VIERNES-49 Sel XFLAC web VIERNES-53 Sel XFLAC web VIERNES-52 Sel XFLAC web VIERNES-50 Sel XFLAC web VIERNES-57 Sel XFLAC web VIERNES-58 Sel XFLAC web VIERNES-59 Sel XFLAC web VIERNES-61 Sel XFLAC web VIERNES-62 Sel XFLAC web VIERNES-68 Sel XFLAC web VIERNES-65 Sel XFLAC web VIERNES-64 Sel XFLAC web VIERNES-63 Sel XFLAC web VIERNES-70 Sel XFLAC web VIERNES-73 Sel XFLAC web VIERNES-74 Sel XFLAC web VIERNES-81 Sel XFLAC web VIERNES-78 Sel XFLAC web VIERNES-76